sábado 30 de mayo de 2009

Nuestra condena



El respeto a las normas por parte de los ciudadanos pueden partir de varias razones. En el caso de las leyes penales a mi entender la misma proviene de la moralidad de las personas, y sus valores propios. Es decir, si hoy no estamos saliendo a matar gente es porque entendemos que hacer eso está mal bajo todo punto de vista, y no porque un artículo del Código Penal puna ese particular hecho. Habrá excepciones sí, habrá personas que tengan un desenfrenado deseo de matar y no lo realicen solo por la ley, pero la gran mayoría de nosotros no matamos porque lo creemos mal, y si mañana la ley dijera que matar es legal tampoco saldríamos a cometer esos actos.

Distinto es el caso de otras normas que también punen un hecho ilícito (más específicamente una contravención) pero con un sanción pecuniaria de valores pequeños. Aquí muchos seguramente piensen en sus adentros que ir contra la norma esté tan mal como con las leyes penales, pero la diferencia radica en que el sentimiento negativo a matar no es tan importante como el mismo aplicado a violar la velocidad máxima permitida, o estacionar correctamente. Las dos cosas están mal, pero estoy seguro de que si mañana se legalizara manejar a 200 km/h muchas personas por más sentimiento negativo que posean interiormente, decidirán jugar a Fangio en las rutas por un rato. Aquí al no considerarse tan grave la acción y sus consecuencias, la moral se relaja, y por lo tanto solo hay una forma efectiva de encauzar el comportamiento: la sanción efectiva.

Al estar relativizada la moral u otros valores sobre el tránsito, y lo que implica manejar un auto, la única vía posible es aplicar las sanciones pecuniarias correspondientes. Si la persona no cree que violar la velocidad máxima aunque sea "una vez" sea algo malo, entonces lo dejará de hacer en el momento preciso en que se percate de que su actividad le conlleva un perjuicio económico importante. Si no respeta a la norma interiormente, será entonces el exterior quien se lo deba indicar a través de estos métodos ciertamente efectivos. Ya que una persona "avisada" sobre los efectos de su andar erróneo, tendrá un fuerte disuasivo a la hora de volver a encaminarse en ese sentido, y lo mismo es aplicable para quienes no han incurrido en falta todavía. Yo creo que solamente el temor a la pena es lo único que funciona en estos casos en particular donde las personas tienden a despreciar sus valores internos (los que lo tienen aunque sea).

Como siempre en Argentina todo se hace al revés, y 1.200.000. deudas de tránsito fueron condonadas recientemente por la Provincia de Buenos Aires. Se trata de multas labradas en la última temporada de verano a través de radares, las cuales no serán hechas efectivas y ni siquiera serán tenidas en cuentas bajo el nuevo sistema del scoring. Gracias a esta medida millones de ciudadanos saben perfectamente que su andar irresponsable no tiene repercusiones de ningún tipo, por lo cual la próxima vez que salgan a las rutas lo podrán hacer con total impunidad. Y como escuchaba en la tele, los que pagaron las multas obviamente quedarán fuera de esta condonación, violando así el principio de igualdad consagrado en la Constitución Nacional.

Algún día quizá aprendamos que este tipo de leyes se hacen efectivas a través de la aplicación sin contemplaciones de las sanciones previamente dispuestas. De otra forma se les comunica a los ciudadanos que su conducta pueden ser absolutamente libre, y no acarrear responsabilidad alguna. Pero si para algo somos buenos, es para crear leyes, ahí sí nos esforzamos con toda nuestro intelecto. Claro, de aplicarlas efectivamente ni hablar.

Y para terminar cito una frase de Napoleón sobre el desorden jurídico en el que se encontraba Francia al momento de llegar él al Consulado. Somos una nación con 300 códigos de leyes, pero sin leyes. Nosotros también estamos superpoblados de leyes, pero falsas leyes, porque el carácter esencial de la obligatoriedad aquí es parte de la idealidad. Cuando aprendamos algo tan simple como eso quizá podamos aspirar a que nuestras rutas dejen de ser un cementerio innecesario.

4 comentarios:

hugo dijo...

dos cosas iván:

1. creo que en la provincia no hay scoring implementado aún...

2. cuando se labraron las infracciones quedó claro -debido a la infinita irresponsabilidad y demagogia del sr scioli- que no iban a motivar sanción???. de modo que lo criticable, creo, no debería ser que se cumpla con la palabra empeñada, sino que la misma se haya empeñado al servicio de tan absurdo objetivo...

Iván dijo...

No lo hay todavía. Lo van a implementar en los próximos meses según tengo entendido. Y los infractores no van a pagar, ni tampoco tendrán menos puntos en el nuevo sistema.

Darío dijo...

Este tipo de sanciones viales existen porque acá la gente es hija del rigor.
En países como Alemania, por ejemplo, no existen límites de velocidad en la ruta. Pero la gente no va a 200 km porque sabe que se puede matar y matar a otros.

Claude dijo...

Gente que me pasa en la ruta cuando viene un camión por la otra mano (si el camión choca al que me pasa, lo más probable es que su auto termine impactando contra mi vehículo y dañándome a mí también), gente que en una curva muy cerrada que no permite ver lo que hay a la vuelta viene por el medio de la ruta, gente que sale marcha atrás desde un garage hasta la calle sin fijarse si pasa alguien por la vereda o algún auto por la calle, gente que muy temprano a la mañana cruza los semáforos en rojo a toda velocidad porque cree que a esa hora no anda nadie y un largo etcétera. En todos esos casos me da mucha rabia que mi vida o mi integridad física dependa de grasas que se hacen los intrépidos. Un tipo que maneja mal es un peligro para los demás. Si se quiere matar, puede tirarse bajo un colectivo. No hace falta que maneje y se lleve puestos también a otros.