De la futilidad del voto
Algunos declaman sobre la imperiosa necesidad de votar positivamente en las próximas elecciones legislativas a realizarse en menos de dos meses. Mágicamente el voto positivo de unos pocos "pensantes" acabará por derrotar definitivamente a la familia de los Kirchner, y nos permitirá volver al cauce normal institucional. En caso de que así no nos desenvolvamos en el "cuarto oscuro", la tempestad sobrevendrá, y el reinado kirchnerista persistirá hasta el fin de los días.
Pero la realidad en estos tiempos democráticos que corren, es que el voto no tienen ningún poder. Es falso que con la "herramienta" del voto podemos cambiar algo, o influir en los distintos acontecimientos. No cuando votan decenas de millones de personas, y gran parte de las mismas se encuentran en lugares de extrema pobreza, ignorancia, y carencia de educación. Mientras más son las personas que participan de la "fiesta cívica", menor es el valor que representa cada voto. No se trata de la asamblea de una empresa o edificio, sino de decenas de millones de personas; gran parte de ellas ignorante sobre los asuntos de la cosa pública, e incapacitadas siquiera para emitir una opinión fundada respecto a cualquier cuestión de la misma. Desde los más pobres hasta los más ricos.
¿Qué tanto escándalo hace algunos porque uno decida votar en blanco? ¿Verdaderamente piensan que con el voto del espectro liberal-conservador-centro-derecha alguien podría alcanzar algún cargo público? Nosotros no llenamos ni la San Martín Baja en el Monumental si decidiésemos congregarnos, mucho menos poseemos la capacidad para impregnar la elección con nuestras decisiones. Algunos hablan de su voto y de qué tanto hay que cuidarlo y pensarlo, como si el mismo valiera por un millón o definiera la elección directamente. Se olvidan de pensar sobre la nula y escasa incidencia de los votos de un sector ultraminotario. Los liberales, conservadores, centrados, y derechistas no somos más que una gota en el océano, y nuestro voto tiene la misma fuerza que esa gota para crear una ola: ninguna. Como se dice en inglés, hacen big deal de algo con escasa trascendencia.
Además de esto se encuentra la cuestión de votar forzosamente por cualquiera de los impresentables candidatos. La doctrina del "mal menor" tan propugnada por algunos es una ridiculez que no tiene en cuenta lo explicado en los acápites previos, ni tampoco la obligación tiránica que engendra sobre el votante. Como Kirchner es el peor, tengo que votar a los criminales socialistas que ayudaron con su voto a la confiscación de las AFJPs, o votar a Macri con los delincuentes mafiosos del peronismo. Es decir que tengo que llevar a cabo un acto ciertamente repugnante para cualquier persona de bien, solo para que los kirchners pierdan. Cuando la realidad es que mi acto repulsivo ninguna consecuencia real puede tener sobre el resultado de la elección...
La decisión como siempre en todas las democracias residirá sobre las mayorías. Y en este país en particular sobre las hordas del conurbano bonaerense. No podemos retorcer pensando estrategias de votación, de si votar a este para que gane el otro, o votar al otro porque es el segundo, o votar al tercero para que gane poder, etc. No obstante serán aquellos ignorantes clientelizados bajo un orden feudal quienes decidan nuestros destinos. No le busquen más vueltas a una cosa cuya naturaleza es ofrecer el poder a quien mejor sepa movilizar a los ignorantes. Podemos votar a Carrió, pero si el que mira la televisión todo el día o lee pasquines justo ese día creyó que votar a los k era bueno por cualquier idiotez, entonces todo habrá sido en vano.
Prefiero no darle de parte mía poder a ninguno de los orates que batallan por ver quien miente mejor a la población. Para después no sentir ningún tipo de responsabilidad cuando mi "representante" haga las cosas de forma incorrecta, pese a mi conocimiento de esa posibilidad al momento de escogerlo. ¿Cuál es el costo de oportunidad? Ninguno, porque si voto positivo no pierdo nada, ya que la democracia se cuenta por millones y no por unidades. En cambio si voto positivamente a cualquier mamotreto kirchnerista de corazón, eventualmente seré responsable por los desvaríos del mismo, y obviamente mi incidencia fue nula.
El voto hoy en día como dice el título es totalmente fútil. No tiene importancia de ninguno tipo, y su incidencia minúscula al lado de la gravedad ínsita de votar forzosamente por cualquier candidato lo hace menos aún. Hagan lo que quieran, yo no voy a decirles cómo votar, cada uno sacará sus propias conclusiones. Pero no se dejen inhibir por el patoterismo verbal de la lógica de votar positivo o la muerte.






10 comentarios:
Su nota me pareció excelente. Es exactamente así. Rara vez leí una reflexión tan precisa y concisa.
El voto en blanco no es una mala opción, aunque ciertamente tiene mala prensa. En realidad, la interpreto como un voto antisistema y personalmente, lo practico desde hace mucho tiempo y lo considero un camino válido hacia los cambios de fondo que nuestra Argentina necesita.
Si le interesa, fíjese los % de voto en blanco de las últimas elecciones en el art. "Voto Cantado" de Enero 09 en el blog www.libertadynoviolencia.blogspot.com
En el mismo blog, hay otro art. que habla sobre el tema: "Hay una Luz al Final del Túnel" de Agosto 05
Hola, bienvenido.
Algo que olvidé, y que usted menciona, es la cuestión simbólica del voto en blanco. La idea de dejar en claro la negativa a participar bajo este sistema. Por lo menos en algunos años quizá podamos decir que estamos totalmente libre de pecados en cuanto a la creación de diversos energúmenos políticos.
Que cada uno haga lo que le parece. Si quiere votar, que lo haga, y si no lo quiere hacer que no lo haga. Pero quienes votan no tienen ningún derecho a condenar a quienes no lo hacen bajo difusas acusaciones.
Otro tema que después me gustaría tocar es el "derecho al voto" que en nuestro país no está configurado como tal, sino que es una carga.
Después leeré sus artículos.
Yo también estoy en el club del voto en blanco. Además, para ser franco, lo que yo quisiera es el voto en blanco masivo como legitimación previa al desacato total. ¿Qué es esto de andar buscando mandones todo el tiempo? La actitud de los electores que buscan un líder me recuerda a esa frase según la cual “los negros querían ser esclavos”. Si sustituimos “negros” por “votantes” tenemos algo muy parecido a nuestro democratismo pedorro.
Ah, también está la actitud del que emite un voto castigo: no cree que va a cambiar algo y quizá ni siquiera le interese, simplemente quiere castigar al gobernante actual votando al contrario con mayores posibilidades así como luego hará lo mismo con el próximo gobernante electo. Entre ése votante y el que emite un voto en blanco hay una diferencia no de tipo sino de grado: el voto en blanco es neutro y en voto castigo es negativo, y ambos están dentro de la categoría de votos no positivos. Mi diferencia con esa clase de votante es que yo no puedo emitir un voto castigo contra el oficialismo si eso implica votar a las huestes de Carrió, Macri, el peronismo “disidente” (?!), etc.
Me sumo al voto en blanco.
Con el simplismo del mal menor,o voto "real polithic" termine votando a Lavagña. Está vez no me atrapan.
Ivan:
Muy bueno.Hace rato que pienso lo mismo.
Y si bien pienso que ya no quedan "peronistas",el 80% de la poblacion es del que gana:es decir:estatista y populista.
Asi las cosas,realmente creo que lo mejor es que ganen los "The Kisner" que por lo menos lo conocemos.
La trampa esta en sistema electoral: el odiado Pinochet impuso un sistema mas razonable:Mayoritario o binominal.
Pero, a quien le podes hablar de eso en Argentina!
saludos
ramon c
Me alegro de leer tus comentarios de vuelta por acá Ramón.
Con el sistema uninominal las personas pueden tener más control sobre quienes son sus representantes. Esto implica obviamente una limitación de su campo de acción, ya que en caso de ir en contra de los intereses de quienes representa sentirá las consecuencias. En cambio en el sistema actual los "representantes" de una provincia o del "pueblo" pueden estafarlos libremente que la gente ni siquiera sabe quienes son.
Desconozco lo que hizo Pinochet.
Ivan:
Te paso un link;
http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-090X2006000100016&script=sci_arttext
Gracias por tu comentario
ramon c
Muy de acuerdo con lo que dice Iván.
El sufragio universal termina reflejando la universal ignorancia. Y el despotismo electivo acaba por entronizar personeros serviles de la subversión liberticida.
No solo muy de acuerdo, sino que yo también hace tiempo que ejerzo esa opción. De hecho, creo que las dos primeras veces (o la primera solamente) voté a alguien.
Estoy todavía con un post pendiente en mi blog al respecto, porque el voto en blanco está visto como inútil o terrible y hay muchas falacias al respecto (como el 'es un voto para el que está'). Lo han ensuciado mucho, ya ni blanco parece...
Saludos
PLPLE
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